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Tema: La gloria del Se√Īor | Fecha: 590-570 a.C. | Autor: Ezequiel | Lugar: Babilonia

Ezequiel 3

1 Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel.

2 Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.

3 Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entra√Īas de este rollo que yo te doy. Y lo com√≠, y fue en mi boca dulce como miel.

4 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.

5 Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua difícil, sino a la casa de Israel.

6 No a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran.

7 Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón.

8 He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes.

9 Como diamante, m√°s fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque son casa rebelde.

10 Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos.

11 Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y h√°blales y diles: As√≠ ha dicho Jehov√° el Se√Īor; escuchen, o dejen de escuchar.

12 Y me levantó el Espíritu, y oí detrás de mí una voz de gran estruendo, que decía: Bendita sea la gloria de Jehová desde su lugar.

13 Oí también el sonido de las alas de los seres vivientes que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de gran estruendo.

14 Me levantó, pues, el Espíritu, y me tomó; y fui en amargura, en la indignación de mi espíritu, pero la mano de Jehová era fuerte sobre mí.

15 Y vine a los cautivos en Tel-abib, que moraban junto al río Quebar, y me senté donde ellos estaban sentados, y allí permanecí siete días atónito entre ellos.

El atalaya de Israel

(Ez. 33.1-9)

16 Y aconteció que al cabo de los siete días vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

17 Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oir√°s, pues, t√ļ la palabra de mi boca, y los amonestar√°s de mi parte.

18 Cuando yo dijere al imp√≠o: De cierto morir√°s; y t√ļ no le amonestares ni le hablares, para que el imp√≠o sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el imp√≠o morir√° por su maldad, pero su sangre demandar√© de tu mano.

19 Pero si t√ļ amonestares al imp√≠o, y √©l no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, √©l morir√° por su maldad, pero t√ļ habr√°s librado tu alma.

20 Si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de √©l, √©l morir√°, porque t√ļ no le amonestaste; en su pecado morir√°, y sus justicias que hab√≠a hecho no vendr√°n en memoria; pero su sangre demandar√© de tu mano.

21 Pero si al justo amonestares para que no peque, y no pecare, de cierto vivir√°, porque fue amonestado; y t√ļ habr√°s librado tu alma.

El profeta mudo

22 Vino allí la mano de Jehová sobre mí, y me dijo: Levántate, y sal al campo, y allí hablaré contigo.

23 Y me levanté y salí al campo; y he aquí que allí estaba la gloria de Jehová, como la gloria que había visto junto al río Quebar; y me postré sobre mi rostro.

24 Entonces entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y me habló, y me dijo: Entra, y enciérrate dentro de tu casa.

25 Y t√ļ, oh hijo de hombre, he aqu√≠ que pondr√°n sobre ti cuerdas, y con ellas te ligar√°n, y no saldr√°s entre ellos.

26 Y haré que se pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y no serás a ellos varón que reprende; porque son casa rebelde.

27 Mas cuando yo te hubiere hablado, abrir√© tu boca, y les dir√°s: As√≠ ha dicho Jehov√° el Se√Īor: El que oye, oiga; y el que no quiera o√≠r, no oiga; porque casa rebelde son.