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Tema: La gloria del Se√Īor | Fecha: 590-570 a.C. | Autor: Ezequiel | Lugar: Babilonia

Ezequiel 33

El deber del atalaya

(Ez. 3.16-21)

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya,

3 y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo,

4 cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre ser√° sobre su cabeza.

5 El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida.

6 Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya.

7 A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oir√°s la palabra de mi boca, y los amonestar√°s de mi parte.

8 Cuando yo dijere al imp√≠o: Imp√≠o, de cierto morir√°s; si t√ļ no hablares para que se guarde el imp√≠o de su camino, el imp√≠o morir√° por su pecado, pero su sangre yo la demandar√© de tu mano.

9 Y si t√ļ avisares al imp√≠o de su camino para que se aparte de √©l, y √©l no se apartare de su camino, √©l morir√° por su pecado, pero t√ļ libraste tu vida.

El camino de Dios es justo

(Ez. 18.21-32)

10 T√ļ, pues, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Vosotros hab√©is hablado as√≠, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados est√°n sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; ¬Ņc√≥mo, pues, viviremos?

11 Diles: Vivo yo, dice Jehov√° el Se√Īor, que no quiero la muerte del imp√≠o, sino que se vuelva el imp√≠o de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¬Ņpor qu√© morir√©is, oh casa de Israel?

12 Y t√ļ, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librar√° el d√≠a que se rebelare; y la impiedad del imp√≠o no le ser√° estorbo el d√≠a que se volviere de su impiedad; y el justo no podr√° vivir por su justicia el d√≠a que pecare.

13 Cuando yo dijere al justo: De cierto vivirás, y él confiado en su justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no serán recordadas, sino que morirá por su iniquidad que hizo.

14 Y cuando yo dijere al imp√≠o: De cierto morir√°s; si √©l se convirtiere de su pecado, e hiciere seg√ļn el derecho y la justicia,

15 si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, y caminare en los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá.

16 No se le recordar√° ninguno de sus pecados que hab√≠a cometido; hizo seg√ļn el derecho y la justicia; vivir√° ciertamente.

17 Luego dir√°n los hijos de tu pueblo: No es recto el camino del Se√Īor; el camino de ellos es el que no es recto.

18 Cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere iniquidad, morir√° por ello.

19 Y cuando el imp√≠o se apartare de su impiedad, e hiciere seg√ļn el derecho y la justicia, vivir√° por ello.

20 Y dijisteis: No es recto el camino del Se√Īor. Yo os juzgar√©, oh casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos.

Nuevas de la caída de Jerusalén

21 Aconteci√≥ en el a√Īo duod√©cimo de nuestro cautiverio, en el mes d√©cimo, a los cinco d√≠as del mes, que vino a m√≠ un fugitivo de Jerusal√©n, diciendo: La ciudad ha sido conquistada.

22 Y la mano de Jehov√° hab√≠a sido sobre m√≠ la tarde antes de llegar el fugitivo, y hab√≠a abierto mi boca, hasta que vino a m√≠ por la ma√Īana; y abri√≥ mi boca, y ya no m√°s estuve callado.

23 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

24 Hijo de hombre, los que habitan aquellos lugares asolados en la tierra de Israel hablan diciendo: Abraham era uno, y poseyó la tierra; pues nosotros somos muchos; a nosotros nos es dada la tierra en posesión.

25 Por tanto, diles: As√≠ ha dicho Jehov√° el Se√Īor: ¬ŅComer√©is con sangre, y a vuestros √≠dolos alzar√©is vuestros ojos, y derramar√©is sangre, y poseer√©is vosotros la tierra?

26 Estuvisteis sobre vuestras espadas, hicisteis abominaci√≥n, y contaminasteis cada cual a la mujer de su pr√≥jimo; ¬Ņy habr√©is de poseer la tierra?

27 Les dir√°s as√≠: As√≠ ha dicho Jehov√° el Se√Īor: Vivo yo, que los que est√°n en aquellos lugares asolados caer√°n a espada, y al que est√° sobre la faz del campo entregar√© a las fieras para que lo devoren; y los que est√°n en las fortalezas y en las cuevas, de pestilencia morir√°n.

28 Y convertiré la tierra en desierto y en soledad, y cesará la soberbia de su poderío; y los montes de Israel serán asolados hasta que no haya quien pase.

29 Y sabr√°n que yo soy Jehov√°, cuando convierta la tierra en soledad y desierto, por todas las abominaciones que han hecho.

30 Y t√ļ, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: Venid ahora, y o√≠d qu√© palabra viene de Jehov√°.

31 Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia.

32 Y he aqu√≠ que t√ļ eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oir√°n tus palabras, pero no las pondr√°n por obra.

33 Pero cuando ello viniere (y viene ya), sabr√°n que hubo profeta entre ellos.