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Tema: Liberación de Dios | Fecha: 520-480 a.C. | Autor: Zacarias | Lugar: Jerusalén

Zacarías 7

El ayuno que Dios reprueba

1 Aconteci√≥ que en el a√Īo cuarto del rey Dar√≠o vino palabra de Jehov√° a Zacar√≠as, a los cuatro d√≠as del mes noveno, que es Quisleu,

2 cuando el pueblo de Bet-el había enviado a Sarezer, con Regem-melec y sus hombres, a implorar el favor de Jehová,

3 y a hablar a los sacerdotes que estaban en la casa de Jehov√° de los ej√©rcitos, y a los profetas, diciendo: ¬ŅLloraremos en el mes quinto? ¬ŅHaremos abstinencia como hemos hecho ya algunos a√Īos?

4 Vino, pues, a mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:

5 Habla a todo el pueblo del pa√≠s, y a los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el s√©ptimo mes estos setenta a√Īos, ¬Ņhab√©is ayunado para m√≠?

6 Y cuando com√©is y beb√©is, ¬Ņno com√©is y beb√©is para vosotros mismos?

7 ¬ŅNo son estas las palabras que proclam√≥ Jehov√° por medio de los profetas primeros, cuando Jerusal√©n estaba habitada y tranquila, y sus ciudades en sus alrededores y el Neguev y la Sefela estaban tambi√©n habitados?

La desobediencia, causa del cautiverio

8 Y vino palabra de Jehová a Zacarías, diciendo:

9 Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano;

10 no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.

11 Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

12 y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.

13 Y aconteció que así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos;

14 sino que los esparcí con torbellino por todas las naciones que ellos no conocían, y la tierra fue desolada tras ellos, sin quedar quien fuese ni viniese; pues convirtieron en desierto la tierra deseable.